Al hacernos esta pregunta, parece que obtendremos una respuesta simple y llana, sin embargo, no es así, y es debido a que a lo largo del tiempo, han existido escritores que colocan el origen de los Bautistas directamente en el primer siglo a partir de Cristo, por ejemplo el Dr. J.M. Carroll en el libro: “El Rastro de la Sangre” afirma que los Bautistas, por razón de sus distintivos, pueden ser encontrados en la iglesia del primer siglo hasta la actualidad, entre esos grupos están los Montañistas, Tertulianistas, Valdenses, Novacianos, Petrobrusianos, y algunos grupos por la causa de rebautizar les llamaron Anabaptistas. Esta postura afirma que los Bautistas han existido desde Cristo hasta hoy y que el verdadero cristianismo siempre ha estado representado por las iglesias Bautistas, lo cual, además, sugiere que los Bautistas no están relacionados entonces a los movimientos de la reforma del siglo XVI. Esta postura tomó fuerza en el siglo XIX en Estados Unidos, y se denominó “Landmarkismo” la cual afirmaba que los Bautistas eran los únicos que tenían una sucesión ininterrumpida desde Cristo y sus apóstoles.
Otra perspectiva en cuanto al origen de los Bautistas es que los Bautistas procedemos del movimiento llamado Anabaptistas (Re-bautizadores), quienes surgieron en el siglo XVII. Y esta vinculación surge por ciertas similitudes muy evidentes tales como: Bautizar a adultos que manifestaran su fe en Cristo, no bautizar a los niños, el aborrecimiento de las prácticas catolicorromanas, la separación entre el Estado y la iglesia. Sin embargo, este vínculo no debe ser determinante para establecer un origen en ese movimiento, ya que estando establecidas iglesias Bautistas en Londres se sabe que existió una condena hacia el movimiento anabaptista y otros distintivos finalmente anulan esta manera de pensar en cuanto al origen de los Bautistas.
Finalmente, la perspectiva más sólida, congruente y fiel, es la perspectiva que rastrea el origen de los Bautistas, a partir del movimiento separatista inglés, es decir, derivado del puritanismo inglés. De ahí se desprenden dos ramas, por un lado están los Bautistas generales (Arminianos) y los Bautistas particulares (Calvinistas).
El movimiento separatista inglés del siglo XVI surge por la necesidad de implementar una reforma dentro de la iglesia de Inglaterra, la cual, aunque era calvinista en su teología, esta al mismo tiempo era dirigida y gobernada por el estado y tenía además una liturgia medieval.
La desesperación por esa situación, llevó a algunos hombres, a quienes se les llamó puritanos, por buscar una pureza dentro de la iglesia de todo aquello que le desvirtuaba como tal, a separarse de la iglesia del estado, a establecer sus propias congregaciones que no serían gobernadas por el Estado, dando inicio a una persecución que obligó a que los puritanos separatistas huyeran de Inglaterra, a países como Países Bajos y posteriormente a Estados Unidos.
Por su parte, los Bautistas Generales surgieron en el siglo XVII como una rama del movimiento bautista que enfatizaba la salvación universal y la posibilidad de la expiación para todos los individuos, cayendo lastimosamente, en el arminianismo. Liderados inicialmente por John Smyth y luego por Thomas Helwys en Inglaterra, defendieron la separación entre Iglesia y Estado y practicaron el bautismo de creyentes adultos como signo de fe personal.
En cuanto a los Bautistas Particulares, de quienes procede nuestra identidad, se cree que se desarrollaron a partir de una iglesia en Londres, fundada en 1616, bajo el ministerio del pastor Henry Jacob[1] como una iglesia independiente congregacionalista con puntos de vista semiseparatistas, es decir que no denunció abiertamente a la Iglesia Nacional de Inglaterra y mantuvo relaciones cordiales con puritanos que aún pertenecían a ella. Jacob fue sucedido por John Lathrop, y este luego por Henry Jessey. Luego en la década de 1630, se dieron algunos hechos que llevaron a que un grupo de esta iglesia saliera para formar la primera iglesia bautista particular.
En 1644, cuando siete iglesias Bautistas Particulares de Londres publicaron su Confesión de Fe, se destacó el surgimiento de la segunda corriente del movimiento Bautista (A parte de la bautista general). Este desarrollo se remonta a una red de congregaciones que se originaron del ministerio del independiente Henry Jacob. En 1616, Jacob estableció una congregación cerca de Southwark en Londres, basada en el principio de la Iglesia reunida. Después de que Jacob partiera hacia Virginia, el grupo original continuó creciendo, bajo el liderazgo de John Spilsbury, una rama adoptó el bautismo de creyentes, mientras que otra tenía diferencias sobre quién debía administrar el bautismo. Posteriormente ambas ramas concluyeron que la inmersión era el único modo de bautismo respaldado por la Biblia. Así, cuando las siete congregaciones publicaron la Confesión de Londres en 1644, dejaron claro que se identificaban como Bautistas Particulares, defendiendo una visión específica y limitada de la expiación de Cristo.
[1] Edificación y Belleza, la eclesiología práctica de los Bautistas Particulares ingleses. James M. Renihan.



